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Volver al universo de Gears of War siempre evoca un sentimiento visceral, pero poner las manos en Gears of War: E-Day es, definitivamente, una vuelta pura a la nostalgia. Ese “bromance”, esa brotherhood inquebrantable que existe entre Marcus Fenix y Dominic Santiago es única en la industria. Si bien de entrada el juego te da la flexibilidad de elegir entre diversos personajes para arrancar —pudiendo jugar con Marcus, Dom, Mags o Lucas—, la realidad es que el mero mero protagonista siempre ha sido Marcus y el coprotagonista indiscutible siempre ha sido Dom.

En su momento, tras un hands-on que tuve hace unas cuantas semanas, no pude evitar bautizar esta etapa previa como una historia de “Jóvenes pistoleros”. Aunque la película noventera no tenga relación alguna, el título le queda como anillo al dedo: presenciamos los inicios de cómo estos soldados, que ya contaban con experiencia previa en la milicia siendo parte de los Gears, se van transformando en los heroicos y emblemáticos guerreros que han dado la vuelta al mundo.

Ellos ya se conocían, compartían una hermandad amistosa desde tiempo atrás, y así es exactamente como inicia esta travesía. A medida que avanzas, ves esa metamorfosis bélica y emocional. Por todo lo que viví en esta experiencia, no tengo empacho en decirlo desde el primer minuto: este es, sin duda alguna, el Gears más grande de todos.
Historia y narrativa: La humanidad al desnudo en mitad del Día de la Emergencia
La narrativa de E-Day es sencillamente excelente. El impacto dramático parte de una premisa demoledora: cuando los Gears creían que finalmente habían terminado con una amenaza militar, de repente el suelo se quiebra y emergen los Locust. Lo interesante aquí es cómo el juego te plantea al enemigo más débil de su cadena —entre comillas—, pero te demuestra rápidamente que hasta ese Locust “básico” es lo suficientemente brutal y poderoso para destrozar a cualquier humano desapercibido.


Hay un aspecto que me encanta de la construcción de personajes: Marcus, Dom y todos los soldados que te acompañan son profundamente humanos. Son guerreros que buscan salvar genuinamente a la humanidad, y aunque su lenguaje en todo momento sea sumamente grosero, directo y sin filtros —como es tradición e identidad viva de la franquicia—, esa rudeza es el escudo de personajes que están viendo su mundo colapsar.
El caos en la ciudad de Kalona es espectacular de principio a fin. La devastación te envuelve por todos lados, mostrándote una urbe completamente destruida, pero que mantiene una dirección artística muy colorida y vibrante. Ya sea de día o de noche, el espectáculo visual impresiona, pero de noche, las ruinas de Kalona iluminadas por el fuego y la explosión de los enfrentamientos se ven sencillamente espectaculares.

A nivel estructural, me gustó mucho que ahora te permite explorar sustancialmente más en comparación con entregas previas. Se implementó una estructura de zonas semiabiertas que le da aire al jugador para investigar, aunque al final el juego mantiene su ADN: te va dirigiendo automáticamente de forma fluida hacia la línea principal de combate. A lo largo del camino, te encuentras con otros Gears sobreviviendo en rincones angustiantes, tejiendo poco a poco la historia de cómo se fue cimentando todo lo que hoy representa la saga. Y qué acierto tan grande que hayan regresado al nombre completo: Gears of War. Aunque coloquialmente todos le digamos Gears, el último título (Gears 5) sentía que perdía algo de esa mística original. El regreso del título completo le devuelve la sobriedad y la violencia necesaria a una guerra contra una amenaza nunca antes vista.

Gráficos, exploración y el nacimiento de un icono
En el apartado técnico, el Unreal Engine está magistralmente aprovechado por The Coalition. Visualmente es un título de otro nivel. Jugándolo en un Xbox Series X, la gestión de sombras, los reflejos en las armaduras, el polvo flotando en Kalona y la iluminación volumétrica demuestran el verdadero potencial de la consola de Microsoft. Es un juego que se ve bonito, pulido y brutalmente espectacular.

Esta mezcla de exploración en mapas semiabiertos funciona bastante bien con el ritmo tradicional de la franquicia. El menú te va indicando los coleccionables u objetos ocultos disponibles en cada sector, pero tienes que darte tu tiempo para investigar los rincones y encontrar todos los secretos si tu objetivo es completar el juego al 100%.

Hay momentos en que el diseño de escenarios te deja con la boca abierta. Toda la secuencia inicial al llegar a las oficinas de los Gears o el tramo en la estación de policía son demostraciones de músculo técnico puro. Además, cada vez que la narrativa te introduce a un nuevo tipo de Locust dentro del bestiario, la presentación cinematográfica es “otro rollo”, cargada de tensión e impacto visual.

Y no puedo dejar de mencionar un detalle clave para los fans: ser testigo en primera fila de cómo se va modificando la Lancer. Pasar de verla como una metralleta convencional de combate a presenciar la implementación de la famosa sierra mecánica para convertirla en una hipermetralleta creada para la destrucción total es un momento clave para la saga.

Jugabilidad y combate: back to basics con agilidad moderna
El gameplay de Gears of War: E-Day responde a una premisa básica: todo tiene una razón y un porqué. Cada cobertura, muro o restos de vehículo que veas en el escenario funciona dinámicamente para protegerte de la lluvia de plomo enemigo.

Un cambio drástico para bien se nota en la movilidad. Quienes recordamos el primer Gears of War sabemos que correr se sentía pesado, como manejar un tanque con piernas. Aquí, los personajes mantienen la sensación de peso en su equipamiento, pero son considerablemente más ágiles y fluidos.
Teniendo de fondo el contexto reciente con lanzamientos y revisiones de la franquicia en otras plataformas como PlayStation 5, al comparar el esquema de control de E-Day te das cuenta del refinamiento drástico que ha logrado The Coalition. Es una jugabilidad que se siente fresca, refinada, pero que se mantiene completamente fiel a la esencia del “back to basics” que hizo grande a la saga.

Diseño sonoro, tensión e inmersión sensorial
El audio es la mitad de la adrenalina en este juego. Cada vez que emerge un Locust de la tierra o irrumpe una horda de golpe en el escenario, la mezcla sonora de balas cruzadas, gritos, explosiones y la entrada de la banda sonora genera una tensión tremenda. Al jugarlo con el control de Xbox Series X, la retroalimentación háptica te transmite el feeling exacto de estar parado en el centro del campo de batalla.

Un párrafo aparte merece la localización. Aunque mi experiencia principal de juego fue en su idioma original en inglés —donde las actuaciones de voz son impecables—, no puedo dejar de destacar el enorme trabajo en español latino. Tras la invitación que tuvimos por parte de Xbox al evento previo al lanzamiento, fue emocionante escuchar en vivo a Ricardo Tejedo, la voz icónica en español de Dominic Santiago, regalándonos frases épicas de la saga, así como el mensaje en video de Sebastián Llapur, la voz inolvidable de Marcus Fenix. El trabajo de doblaje vuelve a estar a la altura de la leyenda, haciendo que el título sea una delicia absoluta en cualquiera de los dos idiomas.

Veredicto final: El coloso que la industria estaba esperando
Gears of War: E-Day era todo lo que esperábamos y muchísimo más. Para tanto tiempo de espera en desarrollo y las ansias que teníamos los fanáticos de los videojuegos de volver a ponerle las manos encima a un título de acción de esta magnitud, la entrega cumple y supera las expectativas. Se juega increíblemente bien, se ve de infarto y tiene todos los elementos para pelear al tú por tú en la conversación del Game of the Year (GOTY).
Para la franquicia y para la industria de los videojuegos, este título representa una declaración de intenciones: es el Gears más grande de todos y regresa con la fuerza que todos esperábamos. La franquicia busca, una vez más, colocarse en el lugar de honor donde pertenece.

