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Review. Unshatter – Una película que Linkin Park necesitaba hacer y nosotros (los fans) necesitamos ver

Por: Juan Carlos de Lassé Álvarez (@soydelac)

Si quisiéramos explicarle de manera sencilla y rápida a alguien que no haya visto Unshatter, de Linkin Park, de qué va la cinta, podríamos decir que se trata de la historia de una banda que regresa a los escenarios con algunos nuevos miembros y que, a finales del 2025, dio un gran show en São Paulo, Brasil.

Pero… así no le haríamos justicia al trabajo que hay detrás de toda la producción.

Y no me malinterpreten: si se hubiera quedado solo en eso, estoy seguro de que muchos de sus seguidores habrían salido felices de las salas de cine. Sin embargo, el filme es algo mucho más personal, casi como si estuviéramos leyendo el diario de alguien que nos comparte una visión muy íntima de una situación.

Uno de los grandes motivos para que sea así de cercana es que nos da a todos los fans el cierre que necesitábamos para acabar con el duelo por el lamentable fallecimiento de Chester Bennington, y les da a ellos una manera de contarnos una historia que por casi una década pudimos escuchar y vivir “a cachitos”.

Una de las frases principales que acompaña a la campaña de promoción del documental es: “The hardest part of ending is starting again” o “La parte más difícil de acabar es volver a comenzar”.

Y pues… sí…

El duelo

Una definición clara y simple de duelo es: proceso psicológico natural que experimentamos para adaptarnos y sanar tras sufrir una pérdida significativa. Cuando uno habla con un especialista del ramo, una de las primeras cosas que quedan establecidas es que no hay estándares ni parámetros fijos para quien se encuentra en uno, ya que “cada quien lo vive a su tiempo”.

Si te gusta Linkin Park, o básicamente si en los últimos nueve años no has vivido en una cueva como ermitaño, sabes que el 20 de julio del año 2017 uno de los vocalistas más queridos del rock y miembro fundador de la banda, Chester Bennington, perdió la vida.

Desde mi experiencia personal, ese día lo recuerdo como uno gris y triste. Como fan, me encontraba “haciendo las paces con ellos” pues, aunque escuchaba sus discos, no me había gustado la mayoría de lo que habían producido a lo largo de la segunda década de los dos mil. Sin embargo, el álbum que habían estrenado ese mismo año, One More Light, me parecía fresco y, aunque carecía de ese sonido nü metalero de sus inicios que a millones alrededor del mundo nos enamoró, las canciones “Heavy” y “Battle Symphony” vivían en mi cabeza sin pagar renta. Es más, me gustaron tanto que estaba pensando seriamente en comprar boletos para verlos cuando vinieran a México. Pero eso no ocurrió…

Tras la partida de Chester, de mediados del 2017 hasta septiembre del 2024, la vida continuó. Pero muchos, especialmente los miembros de Linkin Park, su gente cercana y todos sus seguidores, sentimos que algo hacía falta.

El proceso de transición

A mediados del 2024, los rumores de que la banda estaba tramando algo pasaron de ser un simple ruido a un estruendo. Unos años antes, como parte de la celebración por el veinte aniversario de los álbumes Hybrid Theory y Meteora, la banda comenzó a publicar material remasterizado y canciones que por alguna razón se habían quedado en el tintero. Entre ellas, en el 2023, llegó “Lost” junto con un disco de demos. Unos meses más tarde, “Friendly Fire” y un recopilatorio llamado Papercuts en Spotify que nos permitió escuchar “QWERTY” por primera ocasión en plataformas de contenido bajo demanda.

Además, por esas mismas fechas, la banda Sum 41 había tomado la decisión de retirarse de los escenarios y por varios días fue tendencia en redes sociales el chisme de que su vocalista, Deryck Whibley, habría sido el elegido para llegar a Linkin Park. Ese rumor fue fuertemente alimentado porque en uno de los conciertos de su última gira tocaron un cover de “Faint”, el cual contó con la presencia de Mike Shinoda en el escenario y fue muy bien recibido por los fans. Además, el mismo Whibley dijo que tendría “noticias” sobre su futuro por las mismas fechas de septiembre en las que se suponía que LP anunciaría “algo”.

Sin embargo, llegado el 5 de septiembre, los rumores terminaron y la banda nos sorprendió a todos con una presentación en la que Emily Armstrong aparecía como su voz principal, y el mundo se detuvo por un segundo. Quienes no son tan clavados en las diversas escenas de bandas independientes globales conocían poco o nada de Dead Sara, agrupación que ella fundó y encabezó por unos 20 años.

La película y la historia que se necesitaba contar

Hasta este momento, todo lo que les he narrado son eventos que pasaron a lo largo de los últimos nueve años y que no son propiamente la reseña de Unshatter.

Lo sé.

Sin embargo, corro el riesgo de perder su atención y de que se muevan hacia otra pantalla porque se trata de un contexto necesario.

En el documental, observamos cómo le hicieron los miembros de Linkin Park para superar el sufrimiento tras la pérdida de un querido amigo y la duda de no saber qué hacer con su vida. Y es justo ahí donde todo se vuelve personal.

Quienes vivimos desde fuera la situación perdimos una voz que nos acompañaba. Ellos se quedaron sin una parte esencial de su vida: lo que los había definido por casi dos décadas y los vio convertirse en hombres adultos y con familias.

Además, entre varias otras cosas, el documental ayuda a resolver muchas preguntas, como ¿por qué no continuaron inmediatamente? o ¿por qué no buscaron a alguien que cantara similar a Chester?

Lo que más me gustó

Definitivamente, hay muchos momentos que me conmovieron, pero creo que algo de lo que más me gustó fue cómo nos cuentan abiertamente por qué la banda está haciendo una nueva gira sin Rob Bourdon en la batería ni Brad Delson tocando la guitarra en los escenarios. Ver en la pantalla el panorama completo para entender y aceptar que el baterista quisiera tomar su propio camino sin formar parte de esta nueva etapa fue parte de esos cierres que yo necesitaba. De la misma forma, poder ver el proceso de Brad para evolucionar en su propia manera de pensar, desde el rechazo hasta aceptar que el proyecto iba a continuar y que se debía a sí mismo darse la oportunidad de formar parte de alguna manera, me pareció fabuloso.

Por otra parte, ver a las nuevas caras, como Colin Brittain en la batería, y su influencia para que Mike Shinoda quisiera volver a “hacer algo”, en conjunto con su complicidad para que Emily no se sintiera “como el único nuevo elemento” en la agrupación, valió mucho la pena.

Conclusión

Definitivamente, creo que Unshatter es una película que Linkin Park necesitaba hacer y nosotros, los fans, necesitamos ver. Nos desnuda por completo a la banda y, una vez más, muy al estilo de lo que durante más de 20 años de carrera han hecho, es una manera de acercarlos a su base de fans, ayudándolos a llegar a nuevas audiencias y contándonos su visión de una parte de su historia que se tardó nueve años en escribir.

Posdata aclaratoria

En este artículo no quise ahondar en los detalles de la muerte de Chester o del pasado de Emily, y quisiera aclarar que fue una decisión completamente personal, porque, además de complejos, con el tiempo en ambos casos se generaron narrativas y chismes que en estos momentos no vale la pena comentar, ya que desvían la atención del objetivo principal de esta reseña.

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