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Para los que somos gamers single player de la vieja escuela, la campaña lo es todo. A mí me vale gorro el multijugador, no juego Warzone, no me interesa andar en línea compitiendo contra desconocidos; a mí me mueven las buenas historias de guerra desde la época dorada de Medal of Honor. Y hay que decirlo directo: la campaña de Call of Duty: Modern Warfare 4 está espectacular. Realmente ahora sí en Infinity Ward y Activision le echaron ganas.
Aclarando de entrada: esta reseña se centra exclusivamente en la campaña. Nada de online. Y qué bueno que regresaron a este enfoque, porque después del churrazo que fue el Black Ops 7 (insisto, en materia de campaña) con su tema cooperativo que a muchos no nos gustó, aquí volvieron a poner toda la atención en lo que de verdad importa.
Una campaña cruda, real y sin rodeos
Lo que vemos aquí en cuanto a conflicto bélico es de otro nivel. Los conflictos geopolíticos actuales parecen haber sido calcados e implementados directamente en la historia del videojuego. No hay nada de ciencia ficción barata ni situaciones sacadas de la manga; son cosas que están pasando tristemente en nuestro mundo. Vivimos en un país pacifista como México, pero ver lo que es un conflicto real a este nivel te hace pensar.

El juego plasma la guerra de una manera tan cruda, tan real y tan visceral, que se siente como vivir una especie de terror puro: no un terror de película de miedo o de fenómenos paranormales, sino el terror verdadero de ver cómo los países se pelan entre sí por poder, por armas, por dinero y por sus propios intereses mezquinos. Ver regresar a personajes icónicos e históricos como el Capitán Price, Ghost y Gaz te engancha de inmediato, sumado a fichas pesadas como la temida sicaria Valeria Garza y ahora a Mads Mikkelsen en el papel de Archer, quien funge como un mediador brutal para iniciar una guerra entre las dos Coreas. El nivel del conflicto y las actuaciones están de un nivel sublime.


Jugabilidad y mecánicas: Adiós al “Modo Rambo”
En el apartado jugable, Activision e Infinity Ward ya tienen la fórmula hiperperfeccionada. Si has jugado títulos en primera persona, te vas a acomodar rapidísimo, el control es superintuitivo y fluido.


El arsenal es una chulada: pistolas, rifles de asalto, escopetas, sniper rifles, granadas, drones… hay decenas de opciones para que te rindas y te acomodes con la que mejor te sientas. Pero ojo: este no es un juego para sentirse John McClane en Duro de Matar o Martin Riggs en Arma Mortal. Olvídate de salir corriendo como loco tirando bala fría a todo lo que se mueva.

Aquí la inteligencia artificial de los enemigos es reactiva y bastante fina. Si no juegas de manera inteligente, usando el sigilo y la cobertura, dos o tres balazos bien puestos y bye, a reiniciar desde el último checkpoint. Tienes que andar con mucho cuidado.
Además, la campaña te impone un peso moral y militar real: como soldado tienes la obligación absoluta de no eliminar a ningún civil, y si cometes un error y eliminas a uno por accidente, la misión se acaba automáticamente. Esa exigencia de jugar de manera inteligente y cuidadosa le da un toque táctico excelente.
Gráficos y ambientación: Rozando el nivel cinematográfico
Visualmente, el juego está en un nivel sublime. Es de lo mejor que he visto en años. El motion capture y las expresiones faciales en las cinemáticas están a un nivel que, si alguien va pasando por tu sala y ve la pantalla de reojo, cae en la finta de que estás viendo una película.

El trabajo con los personajes es impresionante:
- El Capitán Price, Ghost y Gaz: El regreso de este trío icónico es brutal, con una presencia en pantalla impecable.
- Valeria Garza y Ri Ju-Young: Estéticamente guapísimas y con una carga de carácter que se roba las escenas.



- Mads Mikkelsen (The Archer): Su papel como mediador en el conflicto geopolítico eleva la actuación a un nivel cinematográfico riquísimo.
Además, los escenarios están vivos. La persecución y el conflicto en París te transmiten un caos absoluto donde todo el entorno reacciona. Esa presión constante hace que sientas la tensión a flor de piel en París, Corea del Sur o Corea del Norte.


Conclusión / Veredicto Final
A mí en lo personal me gustó muchísimo. De las últimas campañas que realmente había disfrutado tanto estaba la de Call of Duty: WWII, porque me jalan mucho los conflictos históricos. Pero lo que lograron aquí con los conflictos bélicos puestos en la actualidad, es impresionante.
Para mí, es una de las mejores campañas que he jugado en años recientes. Pareciera que Activision e Infinity Ward quieren ir sí o sí por el premio a Juego del Año en los Game Awards, y aunque la competencia va a estar durísima, este juego tiene todos los argumentos para pelear al tú por tú.

