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Cada vez es más difícil distinguir entre una fotografía real y una imagen creada o modificada con IA. Los generadores actuales pueden producir escenas muy detalladas y realistas, por lo que fijarse únicamente en si una imagen “se ve rara” ya no siempre es suficiente.

Aun así, existen algunas señales que pueden ayudarte a analizar una imagen y, sobre todo, formas de investigar de dónde salió y cómo fue creada.
Revisa los detalles de la imagen
Durante mucho tiempo, una de las recomendaciones más comunes fue observar las manos, los ojos, los dientes, el texto o los objetos pequeños.
Estas señales todavía pueden revelar errores en algunas imágenes generadas por IA, pero no son una prueba definitiva. Los modelos han mejorado y pueden producir imágenes donde esos errores son mucho menos evidentes. Por eso, encontrar una mano extra, letras extrañas o algún objeto que no tenga sentido puede ser una señal para investigar, pero no debería ser la única razón para concluir que una imagen fue creada con IA.
Revisa de dónde viene la imagen
El contexto puede ser tan importante como la propia imagen. Si encuentras una fotografía sorprendente en redes sociales, revisa quién la publicó originalmente, cuándo apareció y si otros medios o cuentas confiables han compartido información sobre ella.
Esto es importante porque una imagen puede ser completamente real, pero estar acompañada de una descripción falsa, haber sido tomada en otro lugar o momento, o haber sido editada posteriormente.
También puedes hacer una búsqueda de la imagen para encontrar publicaciones anteriores y comparar cómo ha sido utilizada en distintos sitios.
Busca información sobre su origen
También existen herramientas que permiten conocer un poco más sobre el origen de una imagen. Una de ellas son las Content Credentials, que básicamente funcionan como una especie de “etiqueta de origen” para un archivo. Estas credenciales pueden guardar información sobre quién creó el contenido, qué herramienta se utilizó y qué cambios se hicieron durante la edición.
Las Content Credentials están relacionadas con C2PA, un estándar tecnológico creado para ayudar a comprobar el origen de contenidos digitales y conocer qué modificaciones se realizaron en ellos. En una imagen creada con inteligencia artificial, esta información puede indicar que se utilizó una herramienta o modelo de IA para generarla.
Sin embargo, hay algo importante: que una imagen no tenga esta información no significa que sea real. Las Content Credentials solo están disponibles cuando las herramientas y plataformas utilizadas las generan y conservan. Además, algunos servicios pueden eliminar esta información al procesar o publicar un archivo.
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¿Y los detectores de imágenes con IA?
También existen herramientas que analizan una imagen e intentan determinar si fue generada por inteligencia artificial. El problema es que no son infalibles. Pueden equivocarse tanto con imágenes creadas por personas como con contenido generado mediante IA. Por eso, el resultado de uno de estos detectores debería tomarse como una señal más y no como una prueba definitiva.
Organismos como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, conocido como NIST, realizan evaluaciones para medir qué tan bien funcionan los sistemas capaces de distinguir entre imágenes generadas por IA y aquellas creadas por personas.
Esto también ayuda a entender por qué no conviene confiar completamente en una sola herramienta para determinar si una imagen es falsa.
No existe un método perfecto
Actualmente no hay una sola característica visual que permita identificar cualquier imagen creada con IA. La mejor estrategia es combinar diferentes señales: revisar los detalles de la imagen, investigar de dónde salió, comprobar el contexto y, cuando esté disponible, consultar la información sobre su origen.
También es importante recordar que una imagen puede ser real y, aun así, utilizarse para compartir información falsa. Por eso, verificar el contexto puede ser tan importante como determinar si la imagen fue creada por una inteligencia artificial.
En un momento en el que una imagen puede parecer completamente real aunque haya sido generada por una computadora, la pregunta no debería ser solamente “¿se ve real?”, sino también “¿de dónde salió y puedo comprobar su origen?”.
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