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Un regreso que supera ampliamente al original
Cuando Mortal Shell llegó en 2020, llamó la atención por intentar aportar personalidad propia a un género dominado por Dark Souls. Su sistema de “Shells”, que permitía ocupar los cuerpos de guerreros muertos, era una idea interesante, aunque el juego estaba limitado por un presupuesto y un equipo relativamente pequeños.
Mortal Shell II toma aquella idea y prácticamente la reconstruye desde cero. El resultado es un Soulslike mucho más ambicioso, abierto y pulido, que conserva la identidad oscura del original pero introduce un mundo interconectado con ocho guerreros diferentes, nuevas armas y un sistema de combate muchísimo más agresivo. Lo mejor de todo: no es necesario haber jugado la primera entrega. La secuela está planteada como una experiencia independiente y permite entrar directamente en su mundo.
Sobre la historia
Daremos un repaso muy general sobre la trama para no revelar detalles clave del título, ya que vale muchísimo la pena adentrarse sin saber ni entender nada previamente.
El jugador controla al Heraldo (Harbinger), un misterioso ente capaz de ocupar los cuerpos de guerreros fallecidos. Estos cuerpos, llamados Shells o cascarones, funcionan como el equivalente a clases jugables: cada uno posee sus combos, habilidades y características únicas.

El objetivo inicial gira alrededor de recuperar los huevos robados del Undermether, mientras el protagonista se enfrenta a criaturas grotescas, fanáticos y falsos dioses que dominan un mundo devastado.
La estructura hereda mucho de los grandes referentes del género: la narrativa no se presenta de manera directa o lineal, por lo que buena parte de la historia se descubre mediante personajes, escenarios, objetos y recuerdos relacionados con los diferentes Shells. Si te gusta la exploración, disfrutarás hablar con los personajes y leer los diarios para obtener estas pequeñas pistas. Esto genera una atmósfera muy interesante, aunque también puede resultar confusa. Mortal Shell II parece más interesado en crear misterio y mitología que en contar una aventura convencional, lo cual es un excelente enfoque dentro de este tipo de juegos.

El tamaño sí importa
Si tuviste la oportunidad de jugar la primera entrega, notarás que el primer cambio perceptible es el tamaño del mapa. En lugar de limitarse a pasillos y zonas reducidas, Mortal Shell II presenta un mundo abierto compacto e interconectado, diseñado alrededor de caminos secundarios, secretos, mazmorras y zonas opcionales.
Los escenarios y la ambientación recuerdan inmediatamente a Elden Ring. Aunque la escala es considerablemente menor, la filosofía es similar: puedes ir hacia donde desees, desviarte del camino principal y descubrir qué te espera, ya sea un arma, un Shell, una historia secundaria o una mazmorra.

Es precisamente aquí donde el juego consigue una de sus mayores virtudes: explorar realmente vale la pena. Hay templos abandonados, bosques, tumbas congeladas, fortalezas y estructuras de aspecto grotesco que contribuyen a crear un mundo con una identidad visual muy marcada, favoreciendo la atmósfera y la inmersión.
El combate: cuando un pequeño cambio hace toda la diferencia
¿Es un Soulslike? Sí, pero con una modificación fundamental: eliminar la barra de resistencia.
Ahora puedes atacar y esquivar sin preocuparte por el cansancio. Sin embargo, aún debes mantener un buen control de los tiempos y el ritmo, además de aprender la cadencia de tus ataques, por lo que no es posible abalanzarse sin estrategia contra los enemigos.
También regresan elementos como el Harden (endurecimiento), junto a nuevos sistemas defensivos basados en los Seals, los cuales modifican las opciones defensivas del personaje.

A esto se suman los siguientes elementos clave:
- 8 Shells diferentes
- Armas cuerpo a cuerpo y secundarias
- Sistema de mejora de armas
- Sellos con distintas habilidades
- Tarstones
- Habilidades únicas para cada Shell
- Animaciones de ejecuciones violentas
El resultado es un combate más agresivo que el del primer juego, pero que mantiene la importancia de estudiar los movimientos enemigos: un balance muy bien logrado.
Lo bueno
Diseños y apartado visual
El apartado visual es sobresaliente. La mezcla de fantasía medieval, horror corporal, arquitectura gótica y criaturas grotescas hace que el juego sea fácilmente reconocible. No intenta competir con otros exponentes del género utilizando simplemente caballeros oscuros y castillos; su diseño de criaturas y Shells posee bastante personalidad.
El sistema de Shells
Es la verdadera estrella del juego. Cada Shell cambia significativamente la manera de jugar, lo que permite experimentar con diferentes estilos sin convertir el sistema de progresión en algo excesivamente complicado o pesado.

Combate contundente
Los golpes tienen mucho impacto. Las ejecuciones son violentas y espectaculares, mientras que el diseño de sonido ayuda a transmitir el peso de cada ataque. Sorpresivamente, los enemigos reaccionan a los impactos (hitstun), lo que otorga el tiempo necesario para esquivar a diferencia de otros títulos del género.
Exploración con propósito
El mapa, al no ser excesivamente gigantesco, funciona sorprendentemente bien. Hay mucho por descubrir: secretos, caminos alternativos, mazmorras y recompensas que hacen que desviarse del camino principal sea una decisión gratificante en lugar de una pérdida de tiempo.
Una mejora enorme respecto al original
Este es probablemente el punto más importante: el salto de calidad respecto al primer juego es notable. La diferencia es tan significativa que redefine por completo la experiencia de la franquicia.
Lo malo
No son demasiados aspectos, pero hay detalles que deben señalarse:
- Curva de dificultad inicial: Como en todo buen Souls, si sales del tutorial y te diriges a una zona avanzada por error, la dificultad será implacable. Aunque es habitual en el género, puede resultar frustrante para jugadores principiantes.
- Narrativa difusa: La historia no se desenvuelve de forma directa, por lo que comprender la trama requiere un esfuerzo activo de lectura e investigación.
- Ajustes mecánicos pendientes: Existen imprecisiones en los hitboxes donde los enemigos conectan golpes a distancia. Asimismo, la cámara puede adoptar ángulos incómodos en espacios reducidos, aunque el sistema de alerta de enemigos cercanos ayuda a mitigar este problema.

Conclusiones
Mortal Shell II demuestra que Cold Symmetry escuchó las críticas de la entrega anterior. La secuela conserva la idea más interesante del original —convertir los cuerpos de guerreros muertos en diferentes estilos de juego— y construye a su alrededor un Soulslike mucho más completo.
No alcanza necesariamente la profundidad sistémica de Elden Ring, Nioh 2 o Lies of P, pero tampoco lo necesita. Su mayor virtud es mantener una identidad propia: combate agresivo sin barra de estamina, clases bien diferenciadas, una ambientación grotesca y un mundo abierto que recompensa la curiosidad.
Sus detalles de balance, algunos errores menores de hitbox y una narrativa deliberadamente críptica le impiden ser perfecto. Sin embargo, son aspectos que no opacan sus virtudes.
Mortal Shell II se presenta como una de las recomendaciones más sólidas del año para quienes desean incursionar en el género, así como para los jugadores que disfrutaron de Elden Ring, Lies of P o Lords of the Fallen y buscan una propuesta con personalidad propia.

