¡Geekzillos! Si ya te lanzaste a ver Thunderbolts* en Disney+, seguro notaste que esta nueva aventura del MCU no solo viene cargada de acción y antihéroes con pasado turbio, sino también de una banda sonora que te sacude por dentro. Y no es casualidad: detrás de esta explosión sonora está Son Lux, el trío experimental que ya nos voló la cabeza con la música de Todo en todas partes al mismo tiempo.
La historia reúne a Yelena Belova, Bucky Barnes, Guardián Rojo, Fantasma y John Walker en una misión que los obliga a enfrentarse a sus demonios internos. Y justo ahí entra la música: como un puente entre lo épico y lo íntimo, entre la acción y la emoción. Aquí te dejamos 4 claves para entender por qué esta banda sonora es tan poderosa.
1. Son Lux: los compositores nominados al Oscar®
Ryan Lott, Ian Chang y Rafiq Bhatia no son nuevos en esto. Su trabajo anterior en Everything Everywhere All At Once les valió nominaciones al Oscar® y al BAFTA®, y ahora regresan con una propuesta que rompe con lo que conocíamos del MCU. El director Jake Schreier los invitó a hacer algo diferente, y ellos respondieron con una banda sonora que se siente como una exploración emocional profunda.

“Siempre estamos buscando ser una versión diferente de nosotros mismos”, dijo Lott. Y eso se nota en cada nota.
2. El lenguaje visual influyó en la música
Antes de componer, Son Lux recibió imágenes del rodaje y visitó el set. Conversaron con Schreier sobre el tono visual de la película, lo que les permitió crear 32 piezas instrumentales que se alinean con cada escena. La música no solo acompaña, sino que dialoga con el color, la textura y la narrativa.

3. El color como inspiración sonora
El universo visual de Thunderbolts* está dominado por tonos grises y rojos vibrantes, y eso se traduce en la música. Bhatia explicó que buscaron formas de “hacer que la música suene gris”, usando cuerdas, metales y texturas oscuras. Pero también hay momentos de intensidad, donde el rojo se convierte en sonido, y la instrumentación transmite lo que ves en pantalla.

4. Orquesta + minimalismo = emoción pura
La banda sonora combina lo grandilocuente de una orquesta con lo íntimo de sonidos minimalistas, como percusiones hechas con tablones de madera y utensilios de cocina. Esta dualidad refleja la esencia de la película: una historia de gran escala, pero profundamente personal.

“Los temas son muy melódicos y claros en cuanto a lo que representan. Esta es una película con emociones intensas, y eso es algo que como banda también valoramos mucho”, concluyó Chang.